Cuento de la encina junto al camino


Una encina estaba ubicada junto a sendero bastante transcurrido.

Este árbol que daba refugio a los viajeros frente a la lluvia y al sol. Los caminantes viendo sus apetitosas bellotas  le arrojaban grandes piedras con afán de conseguirlas.

Y el aguantaba estoicamente pensando:

-¡Pobre de mí que a pesar de mi bondad todos los días me llevo daños y dolores!

Hay que ser  agradecido, no seamos de lo que devuelven favores de mala manera.


 

Cuento de los dos viajeros y el oso


Caminaban dos buenos amigos por el mismo camino cuando súbitamente se les lanzó  un oso.
 
Uno de ellos el más agíl trepó rápidamente a un árbol y el más gordito solo se le ocurrió tirarse al suelo y hacerse el muerto pues había escuchado que los osos no comen cadáveres.
 
El  oso se acercó pasando  su hocico por encima olisqueándole la cara.
 
Al no moverse el oso perdió toda atención sobre él y se marchó, inmediatamente el primer hombre bajo del árbol y pregunto al amigo que  le había dicho  al  oso para que se fuera.
 
Y este respondió que no viaje en con amigos que huyen ante el peligro.
 
La verdadera amistad se muestra en los momentos de peligro.