El viejo pescador y el pez


Un viejo pescador, después de lanzar su caña, sólo consiguió un pequeño pez.  Este pececillo suplicó al pescador que le dejara por el momento dado su tamaño.

Pues cuando fuera un pez mas grande, podría pescarme otra vez  y ya sería una captura de más provecho y suculenta.

Pero el viejo pescador le respondió, bien tonto sería si dejara escapar  la presa que tengo en la mano para contar con la captura futura, por considerable el tamaño que pudiera ser!

Más vale una moneda en la mano, que un tesoro sumergido en el fondo del mar.
 

Los peces como las personas


Un esforzado pescador al tirar de la red sacó a su barco gran cantidad de peces grandes, pero no encontró a ninguno de tamaño  pequeño pues estos  se le escaparon al mar escurriéndose entre las mallas.

Las personas son como los peces, las de poca importancia pasan desapercibidas sin problema, pero las de mucha fama no se escapan a los comentarios de otras.