los hermanos desunidos


Los hijos de un leñador vivían malavenidos y siempre en disputa. Las peticiones del padre eran inútiles para hacerles cambiar de sentimientos, por lo cual resolvió darles una lección con la experiencia.

Les llamó y les dijo que le llevaran una un conjunto de varas de madera. Cumplida la orden, les dio las varas en haz y les exhorto a que las rompieran; mas pese a  todos sus esfuerzos, no lo consiguieron.

Entonces, el padre, deshizo el haz y les dio las varas una a una; los hijos los hermanos las rompieron fácilmente.

- ¡Lo veis! les dijo el padre-. Si también ustedes, hijos míos, permanecen unidos, serán invencibles ante sus enemigos; pero estando divididos serán vencidos uno a uno con facilidad.

La unión hace la fortaleza.

Siguiente: El hombre naufrago

El hombre naufrago


Arrojado un náufrago en la orilla, se durmió de fatiga; mas no tardó en despertarse, y al ver al mar, le recriminó por seducir a los hombres con su apariencia tranquila para luego, una vez que los ha embarcado sobre sus aguas, enfurecerse y hacerles perecer.

Tomó el mar la forma de una mujer y le dijo:

-No es a mí sino a los vientos a quienes debes dirigir tus reproches, amigo mío; porque yo soy tal como me ves ahora! y son los vientos los que, lanzándose sobre mí de repente, me encrespan y enfurecen.

Nunca hagamos responsable de una injusticia a su ejecutor cuando actúa por orden de otros, sino a quienes  ordenan sobre él.
 

La disputa entre pies y estomago


El estómago y los pies rivalizaban sobre quien poseía mas fuerza.

Los dos pies comentaban continuamente a cada momento que su poder era de una fuerza superior, pues incluso transportaban al estómago.

A lo que el estomago cansado respondió:

Ah, buenos amigos, si yo dejara de suministrarles  el alimento,  ¿me podrían llevar?.

Estudiemos y prestemos atención  dónde se inicia realmente la cadena de hechos.