La morera y el salteador de caminos


Un temible salteador de caminos que había matado a un hombre en un bosque, al verse perseguido por los testigos, abandonó a su víctima con sangre en las manos.
Otras personas que lo encontraron le preguntaron que porque llevaba las manos manchadas, y el bandido contesto que se había estado cogiendo frutos en la morera que estaba justo a lado.
En ese momento lo encontraron los perseguidores que lo colgaron de la morera, la cual pensó para sí:
No me molesta servir para tu escarnio, puesto que eres quien ha cometido el crimen además limpiando la sangre en mi nombre.

Incluso los bondadosos se convierten en malvados al verse deshonrados.
 

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