La estatua del Dios


Un pobre poseia una estatuilla de un dios, al cual rezaba para que le diera la fortuna; pero como su pobreza aumentaba, se enfado, y arrojo a la figura contra la pared.  Al romperse, junto a los trozos, aparecieron gran cantidad de monedas de oro que había en su interior.

El hombre la recogio y le dijo al aire:

Veo que este dios actúa de forma contraria a lo que se le pide, pues cuando te adoraba, no me ayudabas, y ahora que te defenestro me respondes  contestas dandome riqueza.

No conseguimos nada dado elogios a los ingratos o malvados, más se consigue con el castigo.
 

El hombre y el leon

En extraña ocasión caminaban de viaje juntos un hombre y un león. Discutían quién era más valiente y fuerte, cuando junto al camino encontraron un grabado de piedra que representaba a un hombre matando  a un fuerte león.

Entonces dijo el hombre, ya lo ves cómo somos más fuertes que los leones observando la estela de piedra.

El león le respondió, amigo, si los leones supieran esculpir verías a muchos más hombres entre las garras del león.

No presumamos con palabras vacías de lo que la razón expone con claridad.
 
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El cazador cobarde


Un cazador buscando el rastro de un león en medio del bosque, encontró a un leñador y queriendo vanagloriase le preguntó si había visto alguna huella de la bestia.

El leñador le dijo - Te enseñare donde esta su cubil con el leon dentro.

El cazador se puso pálido de miedo y le contesto - No,no, no busco el león, sino sólo su rastro.
 
Si gustas de ser valiente con las palabras, con más razón deberías ser animoso en tus actos.
 

La morera y el salteador de caminos


Un temible salteador de caminos que había matado a un hombre en un bosque, al verse perseguido por los testigos, abandonó a su víctima con sangre en las manos.
Otras personas que lo encontraron le preguntaron que porque llevaba las manos manchadas, y el bandido contesto que se había estado cogiendo frutos en la morera que estaba justo a lado.
En ese momento lo encontraron los perseguidores que lo colgaron de la morera, la cual pensó para sí:
No me molesta servir para tu escarnio, puesto que eres quien ha cometido el crimen además limpiando la sangre en mi nombre.

Incluso los bondadosos se convierten en malvados al verse deshonrados.