Los sacrificios del comerciante


Un comerciante tenía un altar dedicado en su casa a un semidiós, al que ofrecía ricos sacrificios y ofrendas.

Como no acababa nunca de malgastar en estos sacrificios grandes cantidades de dinero, el semidiós se le apareció por la noche y le dijo:

Buen hombre, deja ya de dilapidar tu riqueza, porque si te derrochas todo y luego te ves pobre, me culparas a mí.

Si malgastas tus riquezas en cosas inútiles y no necesarias, no  culpés de tus problemas a nadie más.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario