El mosquito presuntuoso


En el fuerte cuerno de un gran buey se posó un pequeño mosquito.

Luego de permanecer allí largo tiempo, al irse a su vuelo preguntó al buey si se alegraba que por fin se marchase.

El buey le respondió:

- No sabías que habías venido y tampoco notaré cuando te vayas.

Hay que ser consecuente con la  importancia de uno mismo.
 


 

La vida de la becerra


Estando un cansado buey trabajando, una alimentada becerra lo observaba descansando y comiendo, se apesandubró de la suerte del buey, alegrándose de la de ella.

Pero llegó el día de una fiesta religiosa, y mientras al buey se le hacía a un lado, cogieron a la becerra para sacrificarla.

Al ver lo que pasaba, el buey sonriendo dijo:

- Mira becerra, veo que entiendes por qué tú no tenías que trabajar:
¡es que estabas reservada para el sacrificio!

No te acostumbres a la ociosidad, nunca sabes lo que trae el futuro
 
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Fabula de la cabra y el asno


Una cabra y un asno pastaban en el corral de una granja. La cabra sentía celos del asno porque creía que este estaba mejor alimentado, y le dijo:

Con tu trabajo en  la noria y con la carga, tu vida es demasiado dura,  finge que estas muy cansado  y déjate caer en un foso para que te den unas vacaciones.

Pensó el asno que era una gran idea, y al dejarse caer se hizo daño una pata con la que ya no podía caminar. Al observarlo el amo, llamó al curandero y le pidió un remedio para el pobre, pues estaba sufriendo.

El curandero comentó que necesitaba un ungüento cuyo principal ingrediente eran vísceras de la cabra. Y la cabra finalmente fue sacrificada.

Las maquinaciones malvadas pueden volverse en contra.
 

Fabula del cuerno de la cabra


Un joven cabrero que cuidaba a las cabras de un importante pastor las llamo para llevarlas al establo.

La más cabra mas nerviosa, al pasar por un verde prado, se detuvo comer y el cabrero le arrojó una piedra, con tan mala suerte, que impacto sobre un cuerno y lo rompió.

Entonces el cabrero le suplicó a la cabra que no se lo dijera al patrón, a lo que la cabra contestó:

- ¡Yo podría quedarme callada, mas no resultaría! ¡Bien claro está a los ojos de todos  que mi cuerno esta roto!.

Nunca niegues lo que bien se aprecia y confirmado está.
 

El camello y la diosa


Tenía el camello la necesidad de tener los cuernos del toro, y quiso obtener los suyos propios.

Para esto fue a ver a la madre naturaleza, pidiéndole le regalara a él unos semejantes.

Pero la diosa indignada de que no se contentara de su gran tamaño y fuerza, no sólo le negó el darle los cuernos, sino que además le cortó una parte de las orejas.

Si quieres mejorar en algo, hazlo con tu esfuerzo y para progresar, no porque tu vecino lo tenga que la envidia no lleva al buen camino.