La comadreja y el gallo


Una comadreja atrapó a un gallo y quiso tener una razón concreta para comérselo.

La primera acusación fue la de importunar a los hombres y de impedirles dormir con sus molestos cantos por la noche. Se defendió el gallo comentando que lo hacía para servirles, pues despertándolos, les recordaba que debían comenzar sus trabajos diarios.

Entonces la comadreja buscó una segunda acusación: que maltrataba a la Naturaleza por buscar como novias incluso a su madre y a sus hermanas. Repuso el gallo que con ello también favorecía a sus dueños, porque así las gallinas ponían más huevos.

Sin escucharlo por más tiempo, la comadreja se lo zampo después de su juicio.

Quien tiene pensado hacer el mal, no atiende a ninguna razón para parar.
 

El camello y los hombres temerosos


Los primero hombres que habitaron el desierto al ver el camello, se asustaron, y corrieron atemorizados por su gran tamaño.

Pero pasaron las semanas y los meses viendo que era tranquilo e inofensivo, finalmente tuvieron valentía  y se acercaron a él.

Luego viendo poco a poco que el animal no conocía la cólera, llegaron a domesticarle hasta el punto de colocarle una brida, dándoselo incluso a los niños para conducirlo.

En un primer momento, lo desconocido siempre se trata con recelo,  prudencia y temor.

Fabula del rey de los animales


Los animales se reunieron para elegir un rey. El camello y el elefante se pusieron delante de todos, ya que esperaban ser preferidos sobre los demás gracias a su tamaño y su fuerza.

Pero cayó el mono desde un arbol y los declaró a los dos incapacitados para reinar.

- El camello no vale - dijo -, porque no se enfada contra los malhechores, y el elefante tampoco nos sirve porque tendremos que estar temerosos de que nos ataque un ratón, animal a quien teme el elefante.

La fortaleza más grande, también debe medirse en el punto más débil.
 

La mula hija del caballo de carreras


Recién comida alimentada con cereal y feliz, una mula nacida de  un asno y una yegua se echo a reposar, diciéndose a sí misma:

- Mi madre es un caballo veloz en la carrera, y yo me parezco en todo a ella.

Más tarde,  la mula se vio obligada a correr por unos metros para huir de unos niños que pasaban junto a ella y terminada la carrera, muy contrariada, se acordó de pronto de su verdadero padre: era el tranquilo asno.

Debemos reconocer nuestras raíces y de donde venimos, para tener en cuenta nuestras limitaciones.
 

La fabula del caballo y el asno


Un campesino era dueño de un caballo y un asno, un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose extenuado, le dijo al caballo:

- Ayudame con una parte de mi carga si te interesa mi vida.

El caballo sintiéndose de más categoría, mirándolo con arrogancia, no hizo nada y el asno cayó víctima de la fatiga, y muriendo allí mismo. Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno.

Y el caballo, suspirando dijo:

- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima!

Ayuda a tus cercanos, pues si no lo haces te estaras perjudicando a ti mismo.
 

Fabula del caballo de guerra


Un guerrero, durante una guerra, alimentaba fuertemente a su caballo con cereales, pues le salvaba de los riesgos.  Al acabar la guerra, el caballo fue usado en trabajos agrícolas y para transportar pesadas  cargas, solo recibiendo como alimento  paja.

Al empezar una nueva guerra, el dueño del caballo lo vistió, se armó el mismo y lo montó. Pero el equino cansado y débil, se caía a cada momento.

El caballo, finalmente, dijo a su amo: - Vete mejor entre los infantes de a pie, puesto que  de mal alimentarme me has convertido en asno.

En tiempos de bonanza, es cuando debemos prepararnos para las épocas críticas.
 

El caballo y el mozo


Había un mozo de cuadras que tomaba la cebada del caballo que cuidaba y la vendía en el mercado.  Sin embargo, este procuraba tener el caballo siempre limpio, cepillado y que luciese lo mejor posible.

Cierto día el caballo le dijo:

- No me cepilles tanto, que si quieres verme hermoso solo necesitas darme de comer mi cebada.

Cuidate de quien mucho te adule o alabe, pues puede buscar algo a cambio.
 

El viejo caballo


Un viejo y cansado caballo de carreras fue vendido para darle vueltas a la piedra de un molino. Al verse amarrado a la piedra, exclamó sollozando:

¡Después de las vueltas de las carreras, he aquí a que vueltas me he reducido!

No presumas demasiado en los buenos momentos, que para muchos, también vendrán los malos. 
 

El ciervo temeroso


Le dijo un día un cervatillo al ciervo:

- Padre ciervo eres más grande y más rápido que los perros y tienes además una hermosa cornamenta para defenderte; ¿por qué huyes delante de ellos?

El ciervo replicó:

- Verdad es lo que me comentas, hijo mío; mas no sé lo que me sucede, pero cuando oigo el ladrido de un perro, inmediatamente me doy a la fuga.

Si se tiene un ánimo temeroso, difícil el  motivo que pueda cambiarlo.


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El ciervo de un solo ojo


Un ciervo que no tenía uno de los ojos pastaba a orillas del mar, con su ojo sano hacia el bosque para observar la  llegada de cazadores, y dejaba el mar para el lado que carecía del ojo, pues de allí no esperaba ningún peligro.

Pero  unos  marineros navegaban por este lugar, y al ver  al ciervo le dieron caza con unas lanzas.

El ciervo con gran dolor se dijo mientras moría:

- ¡Pobre de mí! Vigilaba la tierra, que creía llena de peligros, y el mar, al que consideraba un refugio, me ha sido mortifero.

Se cauto y procurar ser prudente ante las alternativas que encuentras.


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El ciervo cazado


Un ciervo que trataba de escapar de unos cazadores, busco refugio en una  cueva que era habitada por un león. Al esconderse fue atrapado por él.

Al ver su situación, exclamó:

- ¡Que desdichado! Huyendo de los hombres cazadores, fui sorprendido por otro cazador más sanguinario.

Al salir de un problema, busca que la salida no sea caer en otro peor.
 

El ciervo perseguido


Un ciervo era perseguido por unos cazadores y busco refugio bajo las ramas de una viña.

La cierva se pensaba muy bien escondida y empezó a comer las hojas de la viña que la cubría.

Viendo los cazadores que había cierto movimiento en las hojas, intuyeron que allí adentro había un animal oculto y lanzando sus lanzas hirieron mortalmente al  ciervo.

Este en sus últimos momentos se dijo:

- ¡Me lo he merecido, pues no debí haber maltratado a quien me estaba salvando¡

 agradecido con quien te da la ayuda para salir adelante.
 
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La perdiz maltratada


Un granjero con dos gallos, compró una perdiz doméstica y la llevo al corral junto con ellos para alimentarla.
Los gallos molestaban y  atacaban la perdiz, y esta pensando que lo hacían por ser de distinta especie, se sentía humillada.

Pero con los días observo que los gallos siempre luchaban entre ellos, y que cada vez que se separaban, estaban cubiertos de sangre. Entonces se dijo a sí misma:

- Ya no me quejo de que los gallos me maltraten, pues he visto que ni aun entre ellos mismos están en paz.

Si llegas a un grupo donde los miembros no viven en paz, estate seguro que tampoco te dejaran vivir  a ti.
 

La charla de la golondrina y el ruiseñor


Le comentó la golondrina a un ruiseñor que construyera su nido como lo hacía ella, bajo el techo de las casas de los hombres, y a vivir con ellos como ya lo hacía ella.

Pero el ruiseñor le contesto:

- No quiero revivir el recuerdo de mis antiguos males encerrado en jaulas para cantar, y por eso prefiero alojarme en lugares apartados.

Los bienes y los males recibidos, siempre quedan atados a las circunstancias que los rodearon.