El lobo, el labrador y su yugo

Un labrador dirigió sus bueyes al abrevadero y los soltó, con la mirada de  un hambriento lobo  al acecho en busca de su sustento.

Tanto se acercó el lobo al arado, que quedo prisionero dentro del yugo al meter la cabeza para oler el objeto.

Al darse cuenta, empezó a moverse para soltarse, consiguiendo el lobo crear un surco

El labrador al volver y encontrar al lobo en esta situación exclamó:

-      Lobo, ojala fuera verdad que dejaste tu oficio de ladrón para trabajar honradamente la tierra.

Aunque los malvados e infames parezcan realizar buenas acciones, su naturaleza los delata.


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