La zorra y el cuervo que se creyó rey

Un cuervo consiguió robar un suculento pedazo de carne a unos pastores, el ladrón se fue a las ramas de un roble para degustarla tranquilo.

Todo había sido seguido por una zorra, que quiso apoderarse de la carne para vencer su hambre.

Se acercó al árbol y empezó a elogiar al cuervo con varios tributos como su belleza,  la fineza de sus plumas, su esbelta silueta para terminar diciendo que él debería ser nombrado rey de las aves y si ahora no es así, es porque no tenía una fuerte voz o canto.

El cuervo, para demostrarle que la zorra estaba equivocada, soltó la carne para lanzar con orgullo fuertes graznidos.

La zorra, de inmediato tomó la carne caida y comentó:
- Señor cuervo, si junto a tu vanidad tuvieras inteligencia, serías el perfecto rey de las aves.

Cuidate de las adulaciones, pueden ser interesadas

Fabula de la zorra y el cuervo hambriento

Un escuálido cuervo y con una gran hambre se posó en una higuera, y viendo que los higos aún estaban verdes, se quedó en el sitio a esperar a que maduraran.

Vio una zorra al hambriento cuervo esperando en la higuera, y le preguntó qué hacía. Una vez que lo supo, le dijo:

- Haces muy mal perdiendo el tiempo confiado a una lejana esperanza; la esperanza se llena de bellas ilusiones, mas no de comida.

Si tienes necesidades inmediatas no quedes esperando a  que te lleguen y se activo.


El zorro y el cangrejo de mar

Viviendo el cangrejo de mar feliz entre las rocas de una playa, quizo cambiar de aires y aventurarse fuera del mar para vivir una experiencia nueva sobre la arena de la orilla.

Un zorro que no había comido en varios días al ver al cangrejo sobre la arena, no se lo pensó  y lo capturó a pesar de la tenaz defensa del cangrejo con sus pinzas.

El cangrejo a punto de ser devorado se dijo:
- Si soy animal del mar, porque me he ido a vivir a la tierra.

Si intentas entrar a terrenos desconocidos, se precavido y trata de conocer a que te enfrentar.



La zorra y el labrador

Un labrador estaba preocupado porque de vez en cuando una zorra  originaba daños en sus campos.

Tras varios intentos, consiguió cazarla y para darle una lección le ató a su cola una mecha de antorcha, le prendió fuego y la soltó.

La zorra salió asustada y corriendo sin dirección determinada entró en los cultivos del labrador, entre los gritos de desesperación del hombre pues era época de recolección  y sus campos estaban secos, con lo que fácilmente empezaron a arder perdiéndose toda la cosecha.

Se comprensivo con los fallos ajenos, pues el castigo o mal que produzcamos puede volverse contra nosotros.

La zorra en la choza de la comedia

Un día un zorro encontró en su camino una choza abandonada que perteneció a un grupo de actores.

Al entrar se encontró con una bonita máscara de comedia realizada por un hábil artesano.

La tuvo en su patas y mirándola se dijo:

- ¡Linda cabeza! Pero qué  pena que no tiene cerebro.

Más importante es el sentido común y el buen juicio, que una apariencia bonita.


La zorra que conoció al leon

Un zorra quedó sorprendida al ver por primera vez a un león, le pareció un animal formidablemente fuerte y amenazador, con lo que instintivamente salió corriendo alejándose del lugar.

Otro día la zorra encontró de nuevo al león, y aunque tenía un miedo atroz, esta vez estuvo un tiempo observándolo antes de huir.

La tercera vez que se lo encontró, a pesar de su miedo, tuvo la valentía para acercarse y entablar una pequeña conversación  manteniendo las distancias.

Conforme se vaya conociendo algo, se perderá el temor que se le tenía, pero conviene mantener la distancia y prudencia.


La zorra con el rabo cortado

Una zorra fue atrapada en un cepo y para escapar tuvo que perder su cola, sentía tal vergüenza de si misma, que consideraba su vida horrorosa y humillante.

Un día se le ocurro, que podría convencer a los demás zorros cortarse también la cola, para así disimular con la igualdad general, su defecto personal.

Reunió a todos los zorros del bosque y entonces les explico que la cola era inservible, molesta, fea y una carga sin motivo.

Una amiga zorra tomó la palabra y respondió:

-      Hermana, si no fuera por tu estado de ahora,
¿ nos darías en realidad este consejo?

Ten precaución con los que tratan de conducir tu pensamiento buscando su bien.

La zorra y el rey mono

En una reunión anual de animales, fue tan talentoso el baile del mono, que consiguió ganar la simpatía de los espectadores y fue elegido rey.

La zorra, con un ataque de celos, conocía un claro del bosque donde había comida en un cepo, y le ofreció al nuevo rey llevarle a tal lugar de suculenta comida para celebrar su coronación.

Al llegar el mono y ver la comida, se lanzó hacia ella quedando atrapado. Entonces la zorra acusada por el mono de traición, respondió:

¡Siendo tan tonto como pretendes reinar a los animales!

No te arrojes a una aventura, si antes no has pensado los posibles peligros.


La zorra y el mono

Caminaban juntos por el bosque una zorra y un mono, presumiendo ambos de su nobleza, comentando y detallando ampliamente sus títulos.

Tras llegar a cierto lugar, el mono fijo su mirada hacia un cementerio y rompió a llorar.

La zorra preocupada preguntó que le ocurría, y el mono, mostrándoles unas tumbas le dijo:
- ¡Oh amiga zorra, cómo no voy a llorar cuando veo las lápidas
funerarias de mis antepasados!

- ¡Puedes mentir cuanto quieras – exclamo la zorra --; pues ninguno de ellos se levantará para contradecirte!

Ve con la honestidad por delante, pues no sabes si la personas que tienes al lado conece la verdad.

Fabula de la zorra y el perro guardian

Se mezclo una zorra entre un rebaño de corderos, y se acercó a un pequeño corderillo imitando acariciarle.

Un perro guardián de los que cuidaban el rebaño observo el acto y le preguntó:

- ¿Qué haces ?
La zorra respondió, - le acaricio y juego con él.

- ¡ Pues dejalo enseguida, si no quieres conocer mis mejores caricias!.

Al no habitual y al inexperto le delatan sus actos, prepárate algo antes de emprenderlo.

Cuento de la zorra perseguida

Una zorra estaba siendo perseguida por unos cazadores cuando llegó al sitio de un leñador y le suplicó que la escondiera. El hombre le índico que entrara a su choza.

Al momento llegaron los cazadores, y  preguntaron al leñador si había observado pasar  a una zorra.

El leñador, les dijo que no, pero al mismo tiempo con su mano señalaba la choza donde se había escondido.

Los cazadores no comprendieron las señas de la mano y se confiaron únicamente en lo dicho con la palabra.

La zorra al verlos marcharse, salió silenciosa, sin decirle
nada al leñador.

El leñador le dijo que era una desagradecida pues le había salvado y no le daba las gracias.

La zorra le respondió: - Te hubiera agradecido la ayuda si tus manos y tu boca hubieran dicho lo mismo.

Muestra con tus actos, lo que pregonas con tus palabras.

La belleza de la zorra y el cocodrilo

Discutían un día la zorra y la pantera acerca de su belleza.

La pantera alababa muy especialmente el color de su piel y la zorra le respondió:
- ¡Mucho más hermosa me considero yo, no por las apariencias de mi cuerpo, sino más bien por mi espíritu!

Realmente el  espíritu es más importante que la belleza exterior. 


La zorra y el racimo de uvas

Estando hambrienta una zorra observó un racimo de uvas colgando de una parra. Al instante decidió alcanzarlo para paliar su hambre.

Pero tras grandes esfuerzos y saltos, no fue capaz de llegar a ellos y se alejo pensado:

- No importa, estaban verdes y no son del tipo que me gustan.

Nunca culpes a otras cosas de lo que no eres capaz de conseguir.



La zorra y la serpiente

Encontró una zorra caminando a una gran serpiente dormida a los pies de un roble.

Sintiendo envidia de aquel cuerpo tan largo y esbelto, pensó que extendiéndose podría igualarla, se agacho  sobre la tierra
al lado de la serpiente e intentó estirarse cuanto pudo.

Tal esfuerzo hizo que finalmente por vanidosa y pretenciosa se quebró los huesos y murió al tiempo.

Nunca te iguales a los más grandes, si  no tienes las condiciones para hacerlo.



Fabula del aguila y la zorra

Una águila y su amiga la zorra decidieron vivir cerca pues se tenían gran aprecio. La zorra eligió un hueco entre la maleza para llevar sus cachorros y el águila un árbol en aquella zona del bosque.

Cierto día que el águila no encontraba nada de cazar para llevar a sus crías, cayo sobre los cachorros y se los llevó  a su  madriguera para alimentar a la familia.

Al regresar la zorra, viendo lo ocurrido maldijo al águila llena de frustración por no poder alcanzar las ramas del árbol y vengarse.

Pero a los días, el águila trajo a su nido los restos de una cabra que unos pastores estaban cocinando y que había robado. Estos trozos de alimento traían consigo alguna ascua de la hoguera que con el viento prendió el árbol.

Los aguiluchos que todavía no sabía volar cayeron al suelo y la zorra dio buena cuenta de ellos ante la mirada de su antigua amiga el águila.

No traiciones a tus amigos, pues alguna vez te llegará el castigo.


Cuento de la zorra y el espino

Una zorra corría sobre unos montículos, y súbitamente  sufrió un traspiés que estuvo a punto de llevarla al suelo.  Para evitar la caída, se agarró a un espino, pero sus púas le hirieron las patas, y sintiendo el dolor que ellas le producían, le dijo al espino

-- ¡ Acudí a ti para que me ayudaras, y más bien me has herido. !

A lo que contesto el espino:

-- ¡No es falta mía, amiga, pues ya sabes lo bueno que soy para enganchar y herir a todo el mundo, y tú no eres la excepción!

No pidas ayuda a quien normalmente hace  daño.

Las zorras en el rio

Estaban tres zorra junto a la margen de un rio para beber agua, pero este venia tan crecido y turbulento que ninguna se acercaba a el.

En un momento una de las zorras presumió de su valentía y llamando cobarde a las otras entró en el agua de manera imprudente.  

De inmediato la corriente la arrastró y las otras zorras la siguieron por la orilla gritaban:

No te vayas compañera, y haznos saber como beber agua sin peligro.

Pero la zorra precipitada, intentando esconder su cercana muerte, les contestó.

Ahora estoy llevando un mensaje al bosque del valle de abajo, a mi vuelta les responderé.

Los fanfarrones  caen en el peligro fácilmente.

El vientre de la zorra

Una zorra sin comer desde hacía unos días encontró en el tronco de una encina unos pedazos de carne y de pan que unos pastores habían dejado escondidos en una cavidad. Y entrando en dicha cavidad, se los comió todos.

Pero fue tanta la comida que se le agrandó el tamaño de su vientre y no podía salir. Empezó a llorar y a lamentarse del problema en que había caído.

Por casualidad pasó por allí otra zorra, y oyendo sus quejidos se le acercó y le preguntó que le ocurría. Cuando se enteró de lo acaecido, le dijo:

-¡Pues quédate tranquila hermana hasta que vuelvas a tener la forma en que estabas, entonces de seguro podrás salir fácilmente sin problema!

La paciencia resuelve muchos problemas.

El aguila y los gallos

Dos gallos luchaban por el corral de las gallinas y al fin uno puso en huida al otro.

El vencido se  escondió cansado entre uno matorrales viendo al  orgulloso vencedor cantar con gran fuerza su victoria.

No tardó en llamar la atención de un águila, que se lanzó sobre el para cazarlo y el gallo perdedor se quedo con todo el gallinero.

Alardear de los éxitos atrae a otros rivales más peligrosos.

El águila y la flecha de plumas


Un aguila oteaba el horizonte desde una peña buscando una posible presa. Pero esta, fue vista por un cazador y lanzadole una de sus flechas consiguió alcanzarla.

Al águila solo le dio tiempo de ver que la flecha esta realizada con plumas y se dijo a si misma:

- ¡Que triste, terminar mis días por causas de  plumas de mi especie!

Cuando nos damos cuenta que somos vencidos con nuestras propias armas experimentamos gran pesar. 

El aguila, el cuervo y el pastor

Lanzándose desde un pico, un águila atrapo con sus garras a un corderito.

El acto fue visto por un cuervo e imitando al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.

El pastor al percatarse de lo que sucedía, apresó al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.

Le preguntaron sus hijos acerca de que tipo de pájaro era aquella de color tan negro, y él les dijo:

- Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.

Pon el Empeño en acciones en las que estas experimentado y no en  cosas que no estas preparado.

El lobo flautista y el cabrito


Un cabrito quedo rezagado de su  rebaño y fue encontrado por un lobo que seguía al grupo. El cabrito al verlo puso voz triste y le dijo:

-  Señor lobo, se que estoy condenado a ser tu comida. Pero para morir me gustaría que tocaras la flauta y yo brincaría por última vez.

Y así lo hizo el lobo, pero los perros, que estaban cerca, al oir el sonido salieron a ver que ocurría y terminaron  perseguiendo al lobo.

Viendo el lobo la jugada pensó:

- Me lo tengo merecido, porque siendo yo cazador, no debí ser flautista.

Zapatero a tus zapatos




El lobo y el cabrito en el corral

Resguardado en un corral de una granja, un cabrito vio acercarse un lobo.

Entonces el cabrito empezó a burlarse e insultarlos con gran provocación.

El lobo lo miró y tranquilamente le dijo:

- ¡Cobarde! Quien me insulta no eres tu sino el lugar en el que estas.

En ciertos momentos, la ocasión, hacen al débil  arrogante ante el poderoso. 



El lobo y el perro durmiendo

Un perro dormía tranquilamente a la puerta de una choza, cuando un lobo se abalanzó sobre él con el fin de devorarlo. El perro al darse cuenta pidió que lo matara:

Lobo , mira lo flaco que estoy, dentro de unos días mi amo se casará y tendré oportunidad de comer en abundancia, engordar y ser mejor presa.

El lobo pensó que era una muy buena idea y siguió su camino. Al mes el lobo volvió y encontró al perro descansando en un lugar elevado de la casa.

El lobo se dirigió al perro para que respetara la promesa y el perro le contestó:

-- ¡Ah lobo, la próximas vez que me veas dormir a la puerta de la choza, no esperes a las bodas porque yo ahora no pienso bajar de aquí!

Si algo te pone en peligro y logras salvarte, no repitas tal acción.

 
 

El lobo, el labrador y su yugo

Un labrador dirigió sus bueyes al abrevadero y los soltó, con la mirada de  un hambriento lobo  al acecho en busca de su sustento.

Tanto se acercó el lobo al arado, que quedo prisionero dentro del yugo al meter la cabeza para oler el objeto.

Al darse cuenta, empezó a moverse para soltarse, consiguiendo el lobo crear un surco

El labrador al volver y encontrar al lobo en esta situación exclamó:

-      Lobo, ojala fuera verdad que dejaste tu oficio de ladrón para trabajar honradamente la tierra.

Aunque los malvados e infames parezcan realizar buenas acciones, su naturaleza los delata.


El lobo herido y la oveja

Un lobo que había sido atacado por unos perros, estaba tendido en el suelo con heridas. Al ver una oveja, este le pidió respetuosamente si le podía llevar un poco de agua del arroyo cercano.

Por favor tráeme agua, la comida yo la buscaré por mi cuenta.

Y la oveja le respondió, si te acerco agua ya imagino quien será tu cena.

Trata de adelantarte a las posibles intenciones de propuestas aparentemente inocentes.


El lobo y las verdades de la oveja

Marchaba por un prado un lobo sin hambre, pues se había dado un festín pocas horas antes, cuando observo  a una oveja tendida en el suelo.

Esta se había derrumbado del miedo que sentía del lobo, la fiera se le acercó, y le prometió dejarla escapar si le respondía a tres verdades.

La oveja le respondió, mi  primera  verdad es que preferíria  no haberte encontrado; la segunda, que  ya que te  encontré, hubiera querido que fueras ciego; y mi tercera gran verdad es:

- ¡que desearía que todos los malos lobos, murieran de mala manera, puesto que, sin haber recibido ningún mal de las ovejas, nos dan una terrible vida de temor!

Reconoció el lobo la veracidad de aquellas frases y la dejó marchar.

Ve con la verdad por delante y te hará exitoso, incluso ante tus adversarios.

Siguiente: El lobo herido y la oveja

Fabula del lobo y el pastor

Durante unos días un lobo acompañaba a un pastor y su rebaño de ovejas.  Al principio el pastor lo temía y tenía precaución con él dado que el lobo era enemigo para el.

Pasaron muchos días y el lobo  seguía acompañando al grupo pero en ningún momento intentó hacer daño alguno, lo que le hizo pensar al pastor que tenía un pero guardián  amigo.

Un día el pastor tuvo la necesidad de acudir al pueblo, dejó sus ovejas con confianza al lado del lobo y se fue.

La fiera vio que era su momento y atacó a todo el ganado comiéndose gran parte del rebaño.

A su  regreso el pastor se encontró con lo ocurrido y exclamo:
Lo merezco pues como he podido confiarles las ovejas a un lobo.

Nunca dejes tus valores al alcance de los codiciosos, por desinteresados que parezcan.