El lobo y el perro

Un lobo mientras vagaba encontró a un fornido perro atado por un collar sin posibilidad de escapar, y le preguntó:

-¿Quién te ha amarrado y dado de comer en tal forma?

- Mi amo, el cazador -- replicó el perro.

- ¡Que destino! Prefiero pasar hambre que tener que soportar  tan pesado collar por el alimento.

Vale más el duro trabajo en libertad, que el placer en esclavitud.


La fabula del leon y el lobo

Un día un lobo, tras cazar un carnero lo arrastraba a su guarida.

El león que lo observaba, saltó sobre el y se lo arrebató.

El lobo enfadado pero sabiendo con quien se las veía, le dijo prudentemente:

-      Leon, me arrebatas mi merecida presa

El león, le respondio:

-      Y tu me vas a contar la historia que la recibiste justamente de un buen amigo.

Lo mál conseguido de alguna manera será perdido.

Fabula del lobo y el asno

Un lobo al que le habían elegido rey de su raza, ordéno que cuando algún lobo capturase una pieza debería de ponerla en común para que todos comieran y así evitar las peleas entre todos los lobos.

El lobo fue oído por una asno y este moviendo sus orejas, dijo delante de todos los lobos:


- Ha tenido una buena idea, pero me pregunto porque has guardado tu botín en aquella cueva que usas de escondite.

Ante el murmullo general de la manada, el lobo descubierto y avergonzado, derogó su ley.

Debes de predicar con el  ejemplo y cumplir con tus propios mandatos.

Fabula del lobo y el caballo en el campo de cebada

Paso un lobo por campo ricamente sembrado con cebada, como tal alimento no le gustaba siguió su camino. Pronto se encontró un caballo y le comento lo que había visto y que lo llevaría allí para que comiera, pues le gustaba oír el sonido de los dientes al masticar el cereal.

Pero el caballo le contestó:

-      Amigo lobo, si los de tu raza comieran cebada,  preferirías complacer a tu estomago y no  a tu oído.

Hay que tener precaución con los malos que actúan como buenos.

La fabula del lobo y la grulla

Un lobo se atragantó con un hueso mientras estaba comiendo y corrió por todos sitios buscando ayuda.

Dio con una grulla y le pido le salvara de su mala experiencia y que le devolvería el favor con creces. La grulla acepto, metiendo su pico y cabeza en la boca del lobo consiguiendo sacarle el hueso.

Entonces esta exigió que le hiciera un favor y el lobo le contestó:

- Grulla - ¿No crees que has sido pagada al haber sacado tu cabeza sana y salva de mi boca?

Nunca hagas favores a malvados, pues el único posible beneficio que tendrás será salir a salvo de la situación

Fabula de la batalla entre perros y lobos

Perro y lobos entraron en guerra. Loss perros eligieron como su general a un viejo perro griego que no parecía apresurarse en iniciar la batalla, lo cual no gusto al ejercito de los perros.

Ante tal actitud el general contesto,  antes de actuar siempre es bueno pensar y planear.

Nuestros enemigos los lobos son todos iguales, una misma raza, talla y color, pero nosotros somos de costumbres muy diferentes, y procedemos de diversas regiones de las cuales cada uno está orgulloso. Nosotros no somos como ellos, tenemos rubios, negros, blancos, cenicientos y diferentes de tallas.

¿Cómo voy a empezar una guerra con soldados tan desiguales? Primero debo idear cómo suavizar las diferencias de mi gente y aprovecharlas.

Cuando más equilibrada sea la unidad de voluntad y de pensamiento entre los miembros de un grupo, mayor garantía de éxito habrá.

El lobo, el niño y su nana en la cabaña

Gran hambre sufría un lobo que deambulaba en busca de comida cuando llego a una cabaña en el monte que se oía a un niño llorar y a su nana diciéndole:

- No llores, mi pequeño, porque te llevare a donde el lobo.

El lobo al escuchar las palabras, se alegró vio una oportunidad y se quedo esperando  mucho tiempo a que el niño llorara. Al llegar la noche la nana intentó dormir al niño con una canción que decía:

Duermete niño que si viene el lobo, lo mataremos

Al oír el lobo las nuevas palabras, siguió su camino pensando:

- En esta casa no se dice la verdad, se dice primero una cosa, y luego otra muy diferente. 



Más muestran los gestos, que las palabras


El lobo y la cabra en el precipicio

Miraba el lobo a una cabra que pastaba en los riscos  de un precipicio. Como no podía alcanzar  donde estaba este le dijo:

Amiga, baja pues ahí te puedes caer y sin embargo aquí, mira que prado donde pastar con la hierba verde y  crecida.

Pero la cabra no se fiaba y le respondió:

Bien sé que no me invitas a comer a mí, sino a ti mismo, siendo yo tu plato.

Conoce siempre a los malvados,  para no  caer en sus engaños.

El leon, el raton y la zorra


Dormía plácidamente un león, cuando un ratón se puso a correr sobre su cuerpo.

Se despertó el león, y busco  en todos lados a ver quien se había atrevido a molestarle.

Una zorra que descansaba al lado le dijo – Tu león, rey de los animales, tienes miedo de un simple ratón.

Y este repondió: -- No es miedo - dijo el león-, sino que me sorprendió que hubiera un animal que tuviera el valor de pisotear el cuerpo de un león dormido.

Nunca dejes de estar alerta, ni por pequeñas que sean las amenazas.

El lobo y el cordero en el templo

Un pequeño cordero sintiéndose perseguido por un lobo se refugio en un templo.

El lobo le gritó, - Si el sacerdote te encuentra, te sacrificará a su Dios.

- ¡Mejor así! - respondió el cordero - prefiero ser víctima para un dios a tener que perecer en tus colmillos.

Si vamos a ser sacrificados, más que sea con el mayor honor.

El lobo y el cordero junto al arroyo

Un lobo  fijaba su mirada en  un cordero que bebía en un arroyo, e imaginó un simple pretexto a fin de atacarlo y comerlo.

Así que aunque estaba más arriba en el arroyo le acuso de enturbiarle el agua que bebía.

El valiente cordero le respondió:

Pero si sólo bebo mojando mis labios, y además estoy más abajo, no te puedo enturbiar el agua que tienes allá arriba.

Viéndose el lobo burlado, insistió:
- El año pasado insultaste a mis padres.

- ¡Pero en aquel tiempo ni siquiera había nacido! - contestó el cordero.

Dijole entonces el lobo:
- Ya veo que te justificas muy bien, mas no por eso te perdonaré, y siempre serás mi cena.

Al  malvado no le valen los argumentos para no actuar, aléjate de ellos.


El lobo presuntuoso y el leon

Vagaba cierto día un temible lobo por lugares solitarios, a la hora en que el sol se ponía en el horizonte y viendo su sombra bellamente alargada exclamó:

- ¿Cómo me va a asustar el león con semejante talla que tengo? ¡Con treinta metros de largo, bien fácil me será convertirme en rey de los animales!

Y mientras soñaba con su orgullo, un poderoso león le cayó encima y empezó a devorarlo. Entonces el lobo, cambiando de opinión se pensó:

- El orgullo es causa de mi desgracia.

Nunca valores tus virtudes por la apariencia con que las ven tus ojos, pues fácilmente te engañarás.

Los lobos y los carneros

los lobos querían dar la sorpresa  a un rebaño de carneros. Pero debido a los perros guardianes, no podían conseguirlo. Entonces decidieron emplear su astucia.

Enviaron a unos representantes a los carneros pidiendo que les entregaran a sus perros diciéndoles:

- Por culpa de los perros hay enemistad entre ustedes y nosotros. Sólo tienen que entregárnoslos y la paz reinará entre nosotros.

Y los ingenuos carneros, no sospecharon lo que sucedería, les dieron los  perros, y los lobos apoderaron sin problemas del rebaño, pues ningún perro daba la alarma.

Nunca traiciones,  a quien te protege y se preocupa por ti.

Los lobos y los perros

Amigos perros, siendo tan parecidos entre nosotros, ¿por qué no nos entendemos como hermanos y no tenemos más disputas? Lo único que nos diferencia es la manera de vivir.

Siguieron los lobos:
Nosotros vivimos en libertar; sin embargo vosotros sumisos y sometidos en todo a los hombres: aguantan sus golpes, soportan los collares y les guardan los rebaños.

Cuando sus amos comen, a vosotros sólo les dejan los huesos. Por qué no nos dan los  los rebaños, nosotros los pondremos en común para hartarnos y os defenderemos del hombre.

Creyeron los perros estas palabras de los lobos  y traicionaron a sus amos, pero los lobos al entrar en los corrales los corrales lo primero que hicieron fue matar a los perros.

Nunca des traiciones a quien verdaderamente confía en ti, por unas buenas palabras.


Siguiente: Los lobos y los carneros

El leon y el toro

Estaba deliberando el león como atrapar un toro muy fuerte y decidió utilizar la astucia. Invito al toro a comer un carnero que había cazado, para atacarlo cuando estuviera junto a la mesa.

Llegó el toro al lugar, pero viendo sólo grandes fuentes y asadores, y ni asomo de carnero, se largó sin decir una palabra.

El león al verlo alejarse le preguntó por qué se marchaba así, pues nada le había hecho.

Le respondió el toro -,  Todos los preparativos que has hecho son demasiado grandes, no son para el cuerpo de un carnero, sino para el de un toro.

Analiza con cuidado tu alrededor, y así estarás mejor protegido de los peligros.


El león, prometeo y el elefante

Se quejaba el león: 

- Prometeo, titán entre dioses y hombres, me hiciste bien fuerte y hermoso, dotado de mandíbulas con buenos colmillos y poderosas garras en las patas, y se dice que soy el rey de los animales.  Sin embargo le tengo un gran temor al gallo.

Le replico Prometeo:
- ¿Por qué me acusas tan a la ligera?  Solo tienes ventajas físicas lo que flaquea es tu espíritu.

Siguió el león lamentando su condición, que llegó a un punto de querer quitarse la vida.

En ese momento llego el elefante y comenzaron a hablar. Al rato observo el león que el elefante movía constantemente sus orejas, por lo que le preguntó la causa.

respondió el elefante :
- ¿Ves ese minúsculo insecto que zumba a mi alrededor?, Pues si logra entrar dentro de mi oído, seria mi perdición.

Entonces se pregunto el león a si mismo: ¿sería insensato dejarme morir, siendo yo mucho más fuerte y poderoso que el elefante, así como mucho más fuerte y poderoso es el gallo con el mosquito?

Las pequeñas molestias algunas veces nos hacen olvidar las grandezas que poseemos.

El leon, la zorra y el ciervo

Habiendo enfermado el león, mando a la zorra le trajera al ciervo pues tenía hambre y debía recuperar sus mermadas fuerzas.

La zorra encontró al ciervo y le dijo: - El león esta a punto de morir y  te ha designado como su sucesor porque el león cree que la pantera era muy temperamental, el tigre un fanfarron y el oso demasiado torpe.

 Siguió comentándole que el león pensaba que un ciervo era esbelto, fuerte y noble el sucesor ideal.

Mientras el ciervo pensaba le dijo la zorra: - Como consejero del rey león, te pido que me sigas y lo acompañes en su lecho de muerte.

La vanidad del ciervo hizo que lo acompañara y justo cuando estaba entrando en la cueva del león, este se abalanzó sobre el, tocando la oreja del ciervo con la boca, con lo  que este salió corriendo escapando.

El león le dijo a la zorra; - Utiliza tu astucia y  tráelo otra vez, la zorra respondió:  –Sera difícil peor lo intenté, y se fue siguiendo las huellas del ciervo.

Cuando lo encontró le preguntó, - ¿Porque te has ido? El león iba a comentarte los secretos del buen gobernante al oído y has salido corriendo, ahora esta pensando en hacer rey al lobo.

Vente conmigo a ver si podemos convencer al león, no sea desconfiado, se humilde y no seas cobarde para que este no elija a otro animal como rey.

El ciervo pensó en ser rey y acompaño a la zorra a la cueva de nuevo. En el mismo momento que entro león se le echo encima y la devoro.

No debes permitir que el ansia de honores pertube tu buen juicio


El león y el ciervo

Estaba un león muy furioso, rugiendo y gritando sin  razón alguna.

Lo vio un desconfiado ciervo a  distancia y exclamó:

- ¡ Desdichados todos los animales del bosque, si cuando el león esta tranquilo nos es tan insoportable!, ¿ de qué no será capaz estando en tal actitud?

Debemos tener prudencia con los irascibles porque sin motivo ya dañan y serán más peligrosos ante cualquier inconformidad.


El leon, el asno y la zorra

Fuero el leon, la zorra y el asno inocente a cazar los tres juntos.

Cuando ya tenían una buena cantidad de piezas, exigió el león al asno que las dividiera entre los tres.   El asno acumuló tres partes muy parecidas y le pidió al león que eligiera la suya.

Indignado por haber hecho las tres partes iguales, saltó sobre él y se lo comió.

Seguidamente le dijo a la zorra que repartiera las piezas en dos partes.

La zorra puso casi toda la caza en un mismo montón y dejo unos despojos en otro montón, seguidamente llamo al león para tomar parte.

Al ver la desigualdad de aquello, preguntó el león -¿Quién te ha enseñado a repartir tan bien?  - ¡Pues el asno, señor, el asno!

El error ajeno no debe caer en saco roto, para aprender de él

El leon y el ratón

Descansaba placidamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de él. El león cansado  atrapó al ratón; y a punto de ser comido, este le pidió  le perdonara, pues cuando tuviera oportunidad se lo devolvería con creces. Al león le parecio osado y gracioso, y echó a reír dejándolo marchar.

A los días  unos cazadores capturaron al rey de la selva y le ataron con una cuerda a un fuerte árbol. La casualidad hizo que pasará  por ahí el ratoncillo, quien al escuchar los lamentos del león, corrió al lugar y royó la cuerda, dejándolo libre.

-- Días atrás -- le dijo --, te burlaste de mí porque pensabas que nada podría hacer por ti en agradecimiento, pero ya lo ves pequeño pero cumplidor.

Nunca desprecies las promesas de los pequeños honestos. Cuando llegue el momento las cumplirán.

El león y la soberbia del asno

A pesar de la experiencia de la anterior historia, el león y el asno se hicieron de nuevo amigos para ir de caza.

En  una cueva se refugiaban unas cabras montesas, y el león se quedó a guardar la salida, mientras el asno entraba en la cueva dando coses y rebuznando, para hacer así salir a las cabras.

Una vez terminada la treta, salió el asno de la cueva y le preguntó si no le había parecido excelente su actuación al haber peleado con tanta bravura contra el grupo de cabras.

El león le contesto: - claro que si, ¡yo mismo me hubiera asustado si no hubiera sabido quien eras!

Si te alabas a tu solo, serás simplemente objeto de la burla, incluso más de los que mejor te conocen.


El leon y el asno inocente

El león y el asno decidieron ir a cazar animales salvajes juntos. El león mostraba su fuerza y el asno la habilidad con sus cuartos traseros al dar coses.

Una vez que acumularon gran cantidad de piezas, el león las dividió en tres partes y le dijo al asno:

La primera me pertenece por ser el rey; la segunda también es mía por ser tu socio, y sobre la tercera, mejor te vas largando si no quieres que te vaya como a las presas.

Hay que tener cuidado con quien te asocias, mejor con iguales que con poderosos.


El leon y la rana

El león oyó un gran sonido y  pensó que seria de un animal imponente que lo desafiaba.

Más cuado se acercó solo encontró a una pequeña rana salir del pantano.  Cuando está estuvo junto a él, el rey de la selva con una pata la aplasto sin contemplación exclamando:

¡Tan pequeña y despidiendo tales sonidos!

Quien mucho habla, poco dice.

El león, la zorra y el lobo


Cansado y viejo el rey león, se quedó enfermo en su cueva, y todos los animales, menos la zorra, se acercaron a visitarlo.

Aprovechando la ocasión el lobo acuso a la zorra de  la siguiente manera:
-Ella no tiene por nuestra majestad ningún respeto, y por eso no se ha acercado a saludar o preguntar por su salud.

En ese mismo momento llegó la zorra a la cueva, oyendo  lo dicho por el lobo. Entonces el león, enfadado al verla, gritó contra la zorra, ella tranquila pidió la palabra para justificarse, y expreso:

-  Oh Gran rey leon, de entre todas las visitas que aquí tenéis, ¿quién te ha dado tan especial servicio como el que he hecho yo, que busqué por todas partes médicos que con su sabiduría y conocimientos ideara una cura para tu mal, encontrándolo por fin?

- ¿Y cuál es ese remedio?, ordenó el león.

- Debes encontrar a un lobo, sacrificarlo y ponerte su piel como abrigo

Inmediatamente el lobo fue condenado a morir, y la zorra, entre risas exclamó:
- Al que manda no hay que llevarlo hacia el rencor, sino hacia la benevolencia.

Quien tiende trampas a los inocentes, pueden ser los  primeros en caer  en ellas.


El león y el delfín

Un león paseaba por la playa cuando un delfín asomo la cabeza fuera del mar.

Entonces el león le propuso un pacto de ayuda mutua, porque el león pensaba que era el rey de los animales terrestre y el delfín el de los marinos.

El delfín acepto, pero a los días cuando el león le pido ayuda contra unos loros salvajes este no pudo salir del agua y el león lo acuso de traidor.

El delfín le respondió que no le culpara a él, sino a la naturaleza por hacerlo animal acuático y no pasar a la tierra.

Cuando hagas un pacto, debe cerciorarte que tu aliado este capacitado.

El leon y el jabalí

Durante un caluroso verano donde la sed apretaba un león y un jabalí se encontraron para beber en el mismo manantial.

Discutieron quien debía ser el primero en beber y esto derivo en una tenaz lucha a muerte.

En un momento de respiro, observaron cientos de buitres al acecho en los riscos cercanos en espera del perdedor.

Entonces hablaron y se dijeron: ¡más vale ser amigos y no pasto de los carroñeros!

La disputas y riñas solo favorecen a los espectadores que se quedan al margen.


El león y la liebre


Un león estando de caza encontró a una liebre durmiendo placidamente, pero cuando estaba a punto de devorarla, avisto a un ciervo que pasaba cerca. El león abandonó la liebre para perseguir al ciervo.

Con el movimiento la liebre despertó y huyo del lugar como solo ella sabe correr.

El león cansado de seguir al ciervo, volvió a dar buena cuenta de la liebre, pero para su sorpresa encontró que ya no estaba.

Entonces el león se dijo a si mismo, bien merecido lo tengo pues teniendo una presa en mis manos me fui por otra por la esperanza de obtener una mayor.

Mas vale un pequeño tesoro tuyo, que uno grande en la fantasía.


El león enamorado

Un león había caido locamente enamorado de la hija labrador y pidio la mano a su padre.

El padre dudaba porque no podía entregar a su hija al temible animal,  pero esta temeroso de negarsela.

Entonces tuvo una idea, le dijo al león que aceptaba porque era digno para su hija pero que antes tenía que cumplir con una condición, debía arrancarse los dientes y cortarse la garra porque aquello atemorizaba a su hija.

El león preso del amor aceptó.

Una vez cumplida la promesa, el león fue a casa de labrador y este ya si ningún miedo lo ataco sin contemplación para que se fuera y no volviera.

No te fíes en demasía hasta abandonar tus defensas, pues incluso los poderosos pueden ser vencidos por quienes los respetaban.

El leon atrapado por el labrador

Un gran león entro en la cuadra de un de labrador. Este agricultor al verlo cerró la puerta para poder atraparlo.

El léon como no podía salir, empezó a comerse a los carneros y mas tarde los bueyes.

Entonces el labrador, al ver peligrar su vida, abrió la puerta.

Al irse el león, salió la esposa y le grito: Te lo buscaste, desviste dejar que se llevara un carnero. Has tratado de encerrar a una fiera que debías haber tenido apartada.

Si vas a competir con poderosos, debes prepararte muy bien. En caso contrario saldrás malparado en la contienda.

siguiente: El leon enamorado 

El buen Rey Leon

Había una vez un león que aunque tenía una gran fuerza era pacifico, tranquilo y justo,  y que llegó a ser el rey.

Una tímida liebre le dijo:
-      Estoy contenta por fin ha llegado el día en el que los débiles seremos respetados por los fuertes.

Inmediatamente empezó a correr desapareciendo en el acto.

Cuando en un país existe la justicia, los humildes pueden vivir tranquilos, pero no deben acomodarse.

El león y el mosquito

Un mosquito le dijo a un león, sabes que soy más fuerte que tu y que no te temo.

El león respondió, ¿Qué arañas con tus garras y muerdes con tus dientes? Demuestra tu fuerza pequeño mosquito.

El mosquito fue hacia el león y haciendo sonar su zumbido picó repetidamente alrededor de la nariz donde le falta el pelo.

El león intentó quitarse el mosquito, empezó a golpearse y utilizar sus garras contra su nariz hasta que se cansó y se fue huyendo.

El mosquito orgulloso y victorioso hizo sonar su zumbido más fuerte sin prestar atención a la tela de una araña cercana, donde finalmente fue devorado.

Cuando en un país existe la justicia, los humildes pueden vivir tranquilos, pero no deben acomodarse.


siguiente: El buen rey Leon 

El leon y los tres bueyes

Tres bueyes pastaban juntos todos los días

Un león los tenía observados y quería devorarlos, pero al estar juntos su ataque podía estar en desventaja.

Astutamente consiguió enfadarlos entre sí con maquiavélicas patrañas, hasta que cada uno fue por su lado.

Al no estar juntos, los tres bueyes fueron devorados uno a uno cada vez que el león tenía hambre.

Si permites que te alejen de tus amistades, será difícil buscar apoyo y facíl que te hagan daño. 

El leon y el pastor de bueyes


Un pastor que cuidaba de una manada de bueyes perdió un ternero. Tras buscarlo, por los pastos y los montes, le prometió a Zeus sacrificar le un cabrito sin conseguía saber quien lo había robado.

Tras entrar en el bosque, vio un león comiendo a su ternero. Levantó las manos al cielo exclamando:

¡Oh dios, te prometí un cabrito si encontraba al ladrón; ahora te prometo dos cabras si consigo salir libre de las garras del león!

Cuando busques una solución, ten cuidado pues puede llegar a ser el siguiente problema.