La rana bromista y el raton


Un afable ratón hizo amistad con una bromista rana. La rana, con su carácter burlesco, convenció al ratón para atar su pata a la anca.

Pasearon juntos primero por tierra para comer trigo y luego se acercaron a la orilla del pantano. De repente, de un brinco, la rana arrastró hasta el fondo al ratón, mientras croaba y reia alegremente.

El pobre ratón se ahogó, quedando a flote atado a la anca de la rana. Los observó un águila que por volaba  por las cercanías y apresó al ratón con sus garras, arrastrando con él a la rana encadenada, quien también sirvió de cena al águila.

Toda maldad, puede volverse en contra de quien la realiza.


El general de los ratones


En la gran guerra entre los ratones y las comadrejas. Los ratones, que siempre eran vencidos nombraron unos nuevos generales, pues creían que era  a causa de ello por lo que perdían las batallas.

Estos nuevos jefes recién electos, queriendo diferenciarse de los soldados rasos, se hicieron un casco con cuernos y se lo sujetaron fuertemente.

En la siguiente gran batalla, y como siempre, el ejército de los ratones salió derrotado. Entonces todos los ratones huyeron a sus agujeros, y los jefes, no pudiendo entrar a causa de sus cuernos, fueron apresados y devorados.

No te vanaglories cuando logres un puesto importante, pues la responsabilidad es más significativa que la apariencia.


El gato y los ratones


Una casa estaba completamente inundada de ratones, al conocer el hecho  un gato glotón  se dirigió a ella y poco a poco fue devorando a los ratones sin piedad.

Estos viendo que eran cazadas sin problemas, decidieron refugiarse en sus agujeros.

El gato al no poder alcanzarlos, se le ocurrió una trampa para que salieran. Subió a lo alto de una viga del techo de la casa y se colgó  de ella imitandose como si estuviera muerto.

Uno de las ratones se asomó, lo vio y le dijo: - ¡Señor gato, aunque fueras un saco de quesos, no me acercaría a ti!

Estate siempre atento, porque los malos si no pueden hacer daño directamente, siempre buscan el engaño y el truco.


La lima y la vibora


Una víbora entró en un de taller de herrero para pedir limosna a las herramientas. Tras recorrer la zona de trabajo, todas las herramientas habían aportado algo, y le habló a la lima para terminar suplicándole que fuera generosa.

La lima le respondió, - ¡Bien confundida  estás si piensas que te daré algo. Yo que tengo la costumbre, no de dar, sino de tomar algo de todos!

Dificil es conseguir algo de quien vive sacando algo a los demás.


La vibora sobre el espino


Arrastraba la corriente de un río a una víbora enroscada
en una maraña de espinas.

La vieron pasar unos animales  que descansaban en la orilla y uno dijo:

- ¡Para tal clase de barco, tal capitán!

Las personas malas siempre se relacionan con situaciones y objetos perversos.
 

Los bueyes cansados del carromato


Un par de bueyes tiraban de un pesado carromato cuyas ruedas y  eje chirriaba ruidosamente. Cansados de este ruido, los bueyes se volvieron al carremato y le comentaron:

- Oye compañero carromato --, somos nosotros quienes llevamos la pesada carga. ¿Por qué te quejas tanto?

Durante la vida encontrarás a muchas personas que se fingen cansados de ver trabajar a otros.
 

El mosquito presuntuoso


En el fuerte cuerno de un gran buey se posó un pequeño mosquito.

Luego de permanecer allí largo tiempo, al irse a su vuelo preguntó al buey si se alegraba que por fin se marchase.

El buey le respondió:

- No sabías que habías venido y tampoco notaré cuando te vayas.

Hay que ser consecuente con la  importancia de uno mismo.
 


 

La vida de la becerra


Estando un cansado buey trabajando, una alimentada becerra lo observaba descansando y comiendo, se apesandubró de la suerte del buey, alegrándose de la de ella.

Pero llegó el día de una fiesta religiosa, y mientras al buey se le hacía a un lado, cogieron a la becerra para sacrificarla.

Al ver lo que pasaba, el buey sonriendo dijo:

- Mira becerra, veo que entiendes por qué tú no tenías que trabajar:
¡es que estabas reservada para el sacrificio!

No te acostumbres a la ociosidad, nunca sabes lo que trae el futuro
 
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Fabula de la cabra y el asno


Una cabra y un asno pastaban en el corral de una granja. La cabra sentía celos del asno porque creía que este estaba mejor alimentado, y le dijo:

Con tu trabajo en  la noria y con la carga, tu vida es demasiado dura,  finge que estas muy cansado  y déjate caer en un foso para que te den unas vacaciones.

Pensó el asno que era una gran idea, y al dejarse caer se hizo daño una pata con la que ya no podía caminar. Al observarlo el amo, llamó al curandero y le pidió un remedio para el pobre, pues estaba sufriendo.

El curandero comentó que necesitaba un ungüento cuyo principal ingrediente eran vísceras de la cabra. Y la cabra finalmente fue sacrificada.

Las maquinaciones malvadas pueden volverse en contra.
 

Fabula del cuerno de la cabra


Un joven cabrero que cuidaba a las cabras de un importante pastor las llamo para llevarlas al establo.

La más cabra mas nerviosa, al pasar por un verde prado, se detuvo comer y el cabrero le arrojó una piedra, con tan mala suerte, que impacto sobre un cuerno y lo rompió.

Entonces el cabrero le suplicó a la cabra que no se lo dijera al patrón, a lo que la cabra contestó:

- ¡Yo podría quedarme callada, mas no resultaría! ¡Bien claro está a los ojos de todos  que mi cuerno esta roto!.

Nunca niegues lo que bien se aprecia y confirmado está.
 

El camello y la diosa


Tenía el camello la necesidad de tener los cuernos del toro, y quiso obtener los suyos propios.

Para esto fue a ver a la madre naturaleza, pidiéndole le regalara a él unos semejantes.

Pero la diosa indignada de que no se contentara de su gran tamaño y fuerza, no sólo le negó el darle los cuernos, sino que además le cortó una parte de las orejas.

Si quieres mejorar en algo, hazlo con tu esfuerzo y para progresar, no porque tu vecino lo tenga que la envidia no lleva al buen camino.
 

La comadreja y el gallo


Una comadreja atrapó a un gallo y quiso tener una razón concreta para comérselo.

La primera acusación fue la de importunar a los hombres y de impedirles dormir con sus molestos cantos por la noche. Se defendió el gallo comentando que lo hacía para servirles, pues despertándolos, les recordaba que debían comenzar sus trabajos diarios.

Entonces la comadreja buscó una segunda acusación: que maltrataba a la Naturaleza por buscar como novias incluso a su madre y a sus hermanas. Repuso el gallo que con ello también favorecía a sus dueños, porque así las gallinas ponían más huevos.

Sin escucharlo por más tiempo, la comadreja se lo zampo después de su juicio.

Quien tiene pensado hacer el mal, no atiende a ninguna razón para parar.
 

El camello y los hombres temerosos


Los primero hombres que habitaron el desierto al ver el camello, se asustaron, y corrieron atemorizados por su gran tamaño.

Pero pasaron las semanas y los meses viendo que era tranquilo e inofensivo, finalmente tuvieron valentía  y se acercaron a él.

Luego viendo poco a poco que el animal no conocía la cólera, llegaron a domesticarle hasta el punto de colocarle una brida, dándoselo incluso a los niños para conducirlo.

En un primer momento, lo desconocido siempre se trata con recelo,  prudencia y temor.

Fabula del rey de los animales


Los animales se reunieron para elegir un rey. El camello y el elefante se pusieron delante de todos, ya que esperaban ser preferidos sobre los demás gracias a su tamaño y su fuerza.

Pero cayó el mono desde un arbol y los declaró a los dos incapacitados para reinar.

- El camello no vale - dijo -, porque no se enfada contra los malhechores, y el elefante tampoco nos sirve porque tendremos que estar temerosos de que nos ataque un ratón, animal a quien teme el elefante.

La fortaleza más grande, también debe medirse en el punto más débil.
 

La mula hija del caballo de carreras


Recién comida alimentada con cereal y feliz, una mula nacida de  un asno y una yegua se echo a reposar, diciéndose a sí misma:

- Mi madre es un caballo veloz en la carrera, y yo me parezco en todo a ella.

Más tarde,  la mula se vio obligada a correr por unos metros para huir de unos niños que pasaban junto a ella y terminada la carrera, muy contrariada, se acordó de pronto de su verdadero padre: era el tranquilo asno.

Debemos reconocer nuestras raíces y de donde venimos, para tener en cuenta nuestras limitaciones.
 

La fabula del caballo y el asno


Un campesino era dueño de un caballo y un asno, un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose extenuado, le dijo al caballo:

- Ayudame con una parte de mi carga si te interesa mi vida.

El caballo sintiéndose de más categoría, mirándolo con arrogancia, no hizo nada y el asno cayó víctima de la fatiga, y muriendo allí mismo. Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno.

Y el caballo, suspirando dijo:

- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima!

Ayuda a tus cercanos, pues si no lo haces te estaras perjudicando a ti mismo.
 

Fabula del caballo de guerra


Un guerrero, durante una guerra, alimentaba fuertemente a su caballo con cereales, pues le salvaba de los riesgos.  Al acabar la guerra, el caballo fue usado en trabajos agrícolas y para transportar pesadas  cargas, solo recibiendo como alimento  paja.

Al empezar una nueva guerra, el dueño del caballo lo vistió, se armó el mismo y lo montó. Pero el equino cansado y débil, se caía a cada momento.

El caballo, finalmente, dijo a su amo: - Vete mejor entre los infantes de a pie, puesto que  de mal alimentarme me has convertido en asno.

En tiempos de bonanza, es cuando debemos prepararnos para las épocas críticas.
 

El caballo y el mozo


Había un mozo de cuadras que tomaba la cebada del caballo que cuidaba y la vendía en el mercado.  Sin embargo, este procuraba tener el caballo siempre limpio, cepillado y que luciese lo mejor posible.

Cierto día el caballo le dijo:

- No me cepilles tanto, que si quieres verme hermoso solo necesitas darme de comer mi cebada.

Cuidate de quien mucho te adule o alabe, pues puede buscar algo a cambio.
 

El viejo caballo


Un viejo y cansado caballo de carreras fue vendido para darle vueltas a la piedra de un molino. Al verse amarrado a la piedra, exclamó sollozando:

¡Después de las vueltas de las carreras, he aquí a que vueltas me he reducido!

No presumas demasiado en los buenos momentos, que para muchos, también vendrán los malos. 
 

El ciervo temeroso


Le dijo un día un cervatillo al ciervo:

- Padre ciervo eres más grande y más rápido que los perros y tienes además una hermosa cornamenta para defenderte; ¿por qué huyes delante de ellos?

El ciervo replicó:

- Verdad es lo que me comentas, hijo mío; mas no sé lo que me sucede, pero cuando oigo el ladrido de un perro, inmediatamente me doy a la fuga.

Si se tiene un ánimo temeroso, difícil el  motivo que pueda cambiarlo.


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El ciervo de un solo ojo


Un ciervo que no tenía uno de los ojos pastaba a orillas del mar, con su ojo sano hacia el bosque para observar la  llegada de cazadores, y dejaba el mar para el lado que carecía del ojo, pues de allí no esperaba ningún peligro.

Pero  unos  marineros navegaban por este lugar, y al ver  al ciervo le dieron caza con unas lanzas.

El ciervo con gran dolor se dijo mientras moría:

- ¡Pobre de mí! Vigilaba la tierra, que creía llena de peligros, y el mar, al que consideraba un refugio, me ha sido mortifero.

Se cauto y procurar ser prudente ante las alternativas que encuentras.


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El ciervo cazado


Un ciervo que trataba de escapar de unos cazadores, busco refugio en una  cueva que era habitada por un león. Al esconderse fue atrapado por él.

Al ver su situación, exclamó:

- ¡Que desdichado! Huyendo de los hombres cazadores, fui sorprendido por otro cazador más sanguinario.

Al salir de un problema, busca que la salida no sea caer en otro peor.
 

El ciervo perseguido


Un ciervo era perseguido por unos cazadores y busco refugio bajo las ramas de una viña.

La cierva se pensaba muy bien escondida y empezó a comer las hojas de la viña que la cubría.

Viendo los cazadores que había cierto movimiento en las hojas, intuyeron que allí adentro había un animal oculto y lanzando sus lanzas hirieron mortalmente al  ciervo.

Este en sus últimos momentos se dijo:

- ¡Me lo he merecido, pues no debí haber maltratado a quien me estaba salvando¡

 agradecido con quien te da la ayuda para salir adelante.
 
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La perdiz maltratada


Un granjero con dos gallos, compró una perdiz doméstica y la llevo al corral junto con ellos para alimentarla.
Los gallos molestaban y  atacaban la perdiz, y esta pensando que lo hacían por ser de distinta especie, se sentía humillada.

Pero con los días observo que los gallos siempre luchaban entre ellos, y que cada vez que se separaban, estaban cubiertos de sangre. Entonces se dijo a sí misma:

- Ya no me quejo de que los gallos me maltraten, pues he visto que ni aun entre ellos mismos están en paz.

Si llegas a un grupo donde los miembros no viven en paz, estate seguro que tampoco te dejaran vivir  a ti.
 

La charla de la golondrina y el ruiseñor


Le comentó la golondrina a un ruiseñor que construyera su nido como lo hacía ella, bajo el techo de las casas de los hombres, y a vivir con ellos como ya lo hacía ella.

Pero el ruiseñor le contesto:

- No quiero revivir el recuerdo de mis antiguos males encerrado en jaulas para cantar, y por eso prefiero alojarme en lugares apartados.

Los bienes y los males recibidos, siempre quedan atados a las circunstancias que los rodearon.

 

El aguila hambrienta y el ruiseñor


Un ruiseñor cantaba como de costumbre sonando en todo el bosque. Al verlo un águila hambrienta se lanzó inmediatamente sobre el, canzadolo con sus garras.

Viendo su fín  el ruiseñor le rogó que le soltara, diciéndole que era muy pequeño no siendo suficiente para llenar su vientre, y que si en verdad tenía hambre, debería de apresar a otros más grandes.

El águila le contestó:

- Necio sería si te hiciera caso y dejara escapar la presa que tengo, por ir a buscar a la que ni siquiera he visto.

No dejemos lo afianzado, por ilusiones que ni siquiera divisamos.
 

El lobo enfermo


Un lobo que se encontraba muy enfermo dijo a su madre:

- Madre, trae a los pastores que ellos sabrán como curarme y ya no llores más.

La madre le contestó:

¿Y cuál de ellos, hijo mío, pensará en ti?

¿Quedará alguno a quien aún no le hayas robado alguna oveja del rebaño?

No hagas enemigos continuamente, pues en momentos de necesidad no encontrarás un solo amigo.

El cuervo y el Dios


Un cuervo que había caído en un cepo prometió a Apolo que le quemaría incienso si lo salvaba; pero una vez liberado
de la trampa olvidó su promesa.

Capturado de nuevo en otro cepo, dejó a Apolo para dirigirse a Hermes, prometiéndole también un sacrificio. Mas el dios le dijo:

Si por nuestra voluntad faltamos a nuestra primera promesa, no tendremos oportunidad de que nos crean una segunda.
 
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El cuervo y la serpiente


Un cuervo con gran hambre vio en el prado a una serpiente dormida al sol; rápidamente cayó sobre ella y la raptó. La serpiente, despertando de su sueño, se volvió y la mordió inyectandole veneno.

El cuervo viéndose perdido dijo:

- ¡Pobre  de mí, que encontré esta pequeña fortuna pero a costa de mi vida!

Antes de querer poseer algún bien, primero hay que valorar si el precio posible a pagar vale la pena.

El perro osado


Un atrevido perro de caza se encontró con un león y partió en su  persecución.

Pero el león cansado se volvió y le rugió, y el perro, todo atemorizado, retrocedió rápidamente.

Un zorro que pasaba por allí lo vio y le dijo:

- ¡ Perro infeliz! ¡ Primero perseguías al león y ya ni siquiera soportas sus rugidos!

Cuando inicies  una empresa, debes estar preparado a afrontar imprevistos que no te imaginabas.
 
 
 

Cuento del reflejo del perro


Cruzaba un río un perro transportando con su hocico un sabroso pedazo de carne. Al ver su propio reflejo en el agua del río  creyó que aquel animal era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo.

 Y deseando adueñarse del pedazo ajeno, soltó el suyo para arrebatar el trozo a su supuesto compadre.

Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno:
el último porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero, porque se lo llevó la corriente.

Nunca codicies el bien de otro, pues puedes perder lo que ya has adquirido con tu esfuerzo.

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El perro orgulloso

Había un perro muy arisco que tenia la costumbre de morder sin razón. Así que su amo le ató una pequeña campanilla para advertir a la gente de su presencia cercana.

Y el perro, con altaneria se fue la plaza pública a presumir para que lo vieran.

Al verlo,  una sabia y vieja perra,  le dijo:

- ¿ De qué presumes señor perro? Si vistes esa campanilla por tus grandes virtudes, sino para anunciar
tu maldad oculta.

Los halagos que se hacen a sí mismos los presumidos, sólo muestran sus mayores defectos.




El perro que confundió a la liebre

Un perro de caza atrapó un día a una liebre, y a ratos la mordía y a ratos le lamía el hocico. Cansada la liebre de esa cambiante actitud le dijo:

- ¡Deja ya de morderme o de besarme, para saber yo si eres mi amigo o si eres mi enemigo!

Sé siempre consistente en tus principios.
 
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El perro glotón

Un perro glotón le gustaba mucho comer  huevos, al ver una almeja, no lo pensó dos veces, y creyendo que se trataba de un huevo, se la tragó inmediatamente. Desgarradas luego sus entrañas, se sintió muy mal comprendiendo que no era un huevo  se dijo:

- Bien merecido lo tengo, por querer comer tanto y ver que todo lo redondo son huevos.

Nunca tomes un asunto a la ligera sin antes reflexionar, así será difícil que entres en problemas.

 

El gallo, el perro y la zorro

Un perro y un gallo muy amigos se unieron para recorrer el mundo.  Al caer una de las noches en su viaje, el gallo subió a unas ramas  y el perro se acostó al pie del mismo arbol.

Al alba, el gallo cantó como era su costumbre.

Un astuto  zorro, con hambre, oyó el canto y corrió hacia el lugar.  Rogó al gallo que bajara, pues deseaba felicitar a la mejor voz que había escuchado.

El gallo le contestó que encantando pero primero tenía que despertar a su otro seguidor que estaba durmiendo al pie del árbol para que los dos lo escucharan al mismo tiempo.

El perro al despertar y comprender lo que realmente buscaba el zorro saltó encima de ella y la hizo huir dejandola mal herida.

Es una inteligente actitud al encontrar un enemigo poderoso encaminarlo a que busque a otros más fuertes que nosotros.


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El perro rico

Desde que era un cachorro un perro había sido muy bien alimentado y enseñado para luchar contra las fieras.

Cierto día se acercaron a la casa que cuidaba varias fuertes animales, el perro consiguió soltarse y correr en la dirección contraria en la que venían. Otros perros que estaban por lo alrededores cuando lo vieron, le preguntaron:

¿Con lo fuerte y preparados que estas por qué corres de este modo?

El perro les contesto, vivo muy bien en la abundancia, sin hambres, pero siempre estoy cerca mi muerte combatiendo osos, lobos y leones, y ya me he cansado.

Entonces los otros canes comentaron:

- Nuestra vida es en verdad pobre y con hambre, pero más feliz, sin tener que pensar en combatir con poderosos rivales.

Los grandes beneficios, siempre van junto a grandes riesgos.

El perro atrevido

Un atrevido perro de caza se encontró con un león y partió en su  persecución.

Pero el león cansado se volvió y le rugió, y el perro, todo atemorizado, retrocedió rápidamente.

Un zorro que pasaba por allí lo vio y le dijo:

- ¡ Perro infeliz! ¡ Primero perseguías al león y ya ni siquiera soportas sus rugidos!

Cuando inicies  una empresa, debes estar preparado a afrontar imprevistos que no te imaginabas.

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El perro glotón y la almeja

Un perro glotón le gustaba mucho comer  huevos, al ver una almeja, no lo pensó dos veces, y creyendo que se trataba de un huevo, se la tragó inmediatamente. Desgarradas luego sus entrañas, se sintió muy mal comprendiendo que no era un huevo y se dijo:

- Bien merecido lo tengo, por querer comer tanto y ver que todo lo redondo son huevos.

Nunca tomes un asunto a la ligera sin antes reflexionar, así será difícil que entres en problemas.

El perro que mordio al aldeano

Un  perro mordió a un aldeano, y éste corría por todos lados buscando quien le sanara.

Un vecino le dijo que mojara un pedazo de pan con la sangre de su herida y se lo arrojase al perro que lo mordió.

Pero el hombre herido respondió:


-      ¡Si así premiara al perro, todos los perros del pueblo vendrían a morderme!

Grave error es halagar la maldad, pues la incitas a hacer más daño todavía.


Los perros con hambre

Unos perros con hambre vieron unos trozos de carne en el fondo de un pantano, como no sabían nadar decidieron tomarlas bebiéndose toda el agua.

Tanto bebieron y bebieron que al final reventaron.

Elige bien los caminos a tu objetivo, pues pueden no ser lo más seguros

La fabula de los perros

Un hombre usaba a dos perros, el primero era para cazar y el otro para cuidar su casa.

Cuando  iba con el de caza, y si cogía alguna presa, al volver, el amo le regalaba un pedazo al perro guardián.

No contento el perro de caza por esta acción del cazador, lanzó a su compañero algunos reproches: que sólo era él quien salía y sufría en todo momento, mientras que el otro perro, el guardian, sin hacer nada, disfrutaba del trabajo del perro cazador en el bosque.

El perro guardián le contestó:

- ¡ No es a mí a quien debes de reclamar, sino al amo, ya que en lugar de mostrarme las técnicas de la caza como a tí, me ha enseñado a vivir tranquilamente del trabajo de otro!

Pide a tus mayores que te enseñen sus habilidades y conocimientos para buscar tu futuro sustento.

La rana medico y el zorro

Un día una rana vociferaba desde su charca en medio del bosque:

- ¡Soy médico y conozco los remedios para  cualquier enfermedad!

La oyó una zorra y le contestó:

- ¿Cómo osas a anunciarte como médico para ayudar a los demás, cuando tú misma cojeas y no te sabes curar?

Nunca pregones lo que no puedes ser sin demostrarlo con el ejemplo.

Las rana del camino y la del pantano

Dos ranas eran felices, una viviendo en una charcha junto a un camino y otra alejada en el bosque dentro de un profundo pantano.

La rana del pantano recomendaba a la del camino que se fuera a vivir junto a ella que estaría más segura.

Pero la rana del camino desistía pues estaba acostumbrada a este lugar y le era muy difícil cambiar, aunque supiera que el pantano sería mejor que en la vía.

Cierto día una gran carreta paso por el camino y aplastó a la pobre rana que vivía junto al camino.

Si puedes mejorar, no te resistas.


Las ranas y el pantano seco

Existía un bonito pantano en el cual residían dos ranas, pero al llegar el verano sus aguas se secaron y las ranas tuvieron que abandonar el lugar.

En su búsqueda encontraron un profundo pozo de limpia y frescas aguas, y una de ellas dijo vamos  a poner nuestra morada en el pozo.

A lo cual la otra respondió, y se seca como saldremos de él para buscar otro lugar con agua.

Cuando vayas a realizar una acción, ten en cuenta las consecuencias de ella.

El oso y el leon que no querian compartir

De caza un león y un oso encontraron al mismo tiempo a un pequeño cervatillo y se dispusieron a combatir a ver cual de los dos se quedaba con la presa.

Una astuta zorra que por allí pasaba, viéndolos muy cansados por la lucha, corrió se apoderó del cervatillo y huyó sin encontrar resistencia.

El oso como el león, agotados y sin fuerzas para levantarse se dijeron:

¡Tanto esfuerzo y tanta lucha  para que todo se lo quedara para la zorra!

Por no querer compartir, podemos quedarnos sin nada.


La zorra y el leon enfermo

Un viejo y enfermo león como  ya no poseía la fuerza de la juventud  decidió usar  la astucia para conseguir sus presas. Para ello se metió en una cueva y se tendió en el suelo, gimiendo y fingiendo que estaba enfermo. Así, cuando los otros animales pasaban para visitarle, los atrapaba sin piedad  para su comida.

Habían sido cazados muchos animales, cuando la zorra, adivinando cuál era su engaño, se acercó también y deteniéndose a prudente distancia de la cueva, preguntó al león cómo le iba con su salud.

- Yo entraría - comentó la zorra - si no viera que todas las huellas entran, pero no hay ninguna que llegara a salir.

Debes prestar atención, mantenerte alerta y atento en todo momento para evitar los peligros


Fabula de la zorra y la leona

Reprochaba una zorra a una leona el hecho de que siempre sólo pariese a un cachorro.

Y le respondió la leona:

- Efectivamente, uno solo, tienes razón, un rey león cada vez.

Es más importante la calidad que la cantidad


El engaño de la zorra a la liebre

Le pregunto una  liebre a una zorra:

- ¿Podrías decirme si es verdad que tienes muchas ganancias, y por qué te llaman la "ganadora"?

- La zorra le constestó - te invito a cenar conmigo y te lo explico.

Aceptó la liebre deseosa de conocer su secreto y la siguió; pero al llegar a casa de doña zorra vio que no había más cena que la misma liebre.


Entonces dijo la liebre:


- ¡Ahora comprendo  de donde viene tu nombre: no es de tus trabajos, sino de tus engaños!


No le pidas lecciones a los truhanes, pues será la victima de sus artimañas.
  

La zorra en la guerra de aguilas y liebres


Hubo un tiempo en que las águilas declararon la guerra las liebres.

Fueron entonces éstas a pedirle ayuda a las zorras. Pero ellas les contestaron:

- Las hubiéramos ayudado si no supiéramos quienes son ustedes y si tampoco supiéramos contra quienes luchan.

Al unirte a un bando, se consciente de la capacidad de los adversarios.

La zorra y el cuervo que se creyó rey

Un cuervo consiguió robar un suculento pedazo de carne a unos pastores, el ladrón se fue a las ramas de un roble para degustarla tranquilo.

Todo había sido seguido por una zorra, que quiso apoderarse de la carne para vencer su hambre.

Se acercó al árbol y empezó a elogiar al cuervo con varios tributos como su belleza,  la fineza de sus plumas, su esbelta silueta para terminar diciendo que él debería ser nombrado rey de las aves y si ahora no es así, es porque no tenía una fuerte voz o canto.

El cuervo, para demostrarle que la zorra estaba equivocada, soltó la carne para lanzar con orgullo fuertes graznidos.

La zorra, de inmediato tomó la carne caida y comentó:
- Señor cuervo, si junto a tu vanidad tuvieras inteligencia, serías el perfecto rey de las aves.

Cuidate de las adulaciones, pueden ser interesadas